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Natural de Campanario (Badajoz), Raimundo López Sánchez, de 33 años, cursó Medicina en la Universidad de Salamanca y en Oviedo el MIR. Para especializarse decidió volver a Extremadura, obteniendo la especialidad de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora en el Complejo Hospitalario de Cáceres, donde ejerce en la actualidad, compatibilizando esta actividad con el ejercicio libre.

¿Siempre quiso ser cirujano plástico?

La mayoría de los licenciados en Medicina lo único que tenemos claro al terminar la carrera es que hay que sacar un buen examen MIR para poder elegir. Yo lo que tenía muy claro eran las especialidades que no quería elegir, y varias opciones médicas y quirúrgicas para optar, pero tuve la suerte de hacer prácticas en el Servicio de Cirugía Plástica de Salamanca y a partir de ahí empecé a conocer y disfrutar de este mundo desconocido y complejo de la cirugía.

¿Por qué eligió esta especialidad?

Por varios motivos. Era una de las especialidades quirúrgicas que me atraían, ya que pasé por ella, desde un punto de vista práctico, durante la carrera; por la gran variedad de procedimientos que abarca, de distintos territorios anatómicos, como cirugía de la mano, tratamientos de quemaduras, microcirugía vascular y nerviosa, malformaciones congénitas…, además de cirugía estética; y porque las salidas profesionales suelen ser buenas para esta especialidad.

Cualquier especialidad requiere de constante formación, pero ¿la de cirujano plástico aún más?

Realmente todas lo requieren, y más en estos días, donde la innovaciones tecnológicas amplían constantemente los conocimientos sobre lo desconocido, y se crean nuevas indicaciones de forma constante. Todo esto te obliga a la actualización permanente de conocimientos, y en el caso de la Cirugía Plástica se suma también la variedad de regiones anatómicas que trata, así como la diversidad de procedimientos que hay que controlar (extirpación de un tumor, cierre de una herida, recuperación de una función, perfeccionamiento estético de una forma…) Y en muchas ocasiones ejercemos, además, como especialidad colaboradora de otros servicios quirúrgicos, lo que implica tener claros conocimientos de otras especialidades a las que tienes que prestar ayuda en determinadas cirugías.

Formarse en los avances de su especialidad, ¿puede hacerse en España?

Perfectamente, y además podría decirse que nuestro país se comporta como receptor de cirujanos plásticos en formación. Y es que España cuenta con un nivel de cirujanos plásticos de excelencia, tanto en el ámbito público como en el privado; de hecho, varios procedimientos reconstructivos realizados por cirujanos plásticos españoles han ejercido un alto impacto internacional (trasplante de cara, de brazos, de miembros inferiores, cambio del dedo gordo del pie a la mano…)

¿En qué ha cambiado la Cirugía Plástica desde sus inicios?

En todo, aunque conservando lo genuino. Antes las técnicas de cobertura más complejas involucraban a colgajos pediculados simples, como reconstrucción de la nariz con una parte del brazo; y hoy conseguimos aislar los elementos fundamentales de supervivencia de los colgajos y transferirlos a una distancia ilimitada, como desde el miembro inferior a la cabeza, e incluso transferirlas a distintas personas (alotrasplantes de cara o miembros). Además, la tecnología de los nuevos microscopios posibilita aumentos antes no conocidos, lo que permite la práctica de microcirugía o supramicrocirugía; y se están investigando nuevos materiales lo más inertes posibles, lo que permite perfeccionar de forma sustancial la conformación y tecnología de los implantes minimizando las posibles complicaciones, como en el caso de los implantes de mama.

Y en la actualidad, ¿hacia dónde se dirigen las investigaciones?

Aunque aún está en desarrollo, la bioimpresión de tejidos con impresoras 3D supondrá un recurso muy valioso. Por su parte, el desarrollo de inmunosupresores más selectivos permitirá extender el alotrasplante de cualquier tejido procedente de donante cadáver; la supramicrocirugía, solucionar problemas de salud que hasta ahora no tenían tratamiento (linfedema); y el manejo de ciertos tipos de matrices y de implantes mamarios será fundamental.

La Cirugía Plástica suele relacionarse sólo con estética, pero es mucho más ¿no?

Abarca unas competencias muy amplias. Siempre se atribuye a la Cirugía Plástica “el manejo de las partes blandas”, superficiales se entiende, lo que implica el tratamiento quirúrgico de la piel, pero también de la grasa, tendones, mamas, mano, región genital… En términos generales engloba la reconstrucción o cobertura de defectos congénitos o adquiridos, y en el caso de la Cirugía Estética conlleva la modificación de estructuras anatómicas para modelarlas respecto a un determinado ideal de belleza.

Es estética y también salud, ¿pero siempre?

Cada vez más. Vivimos en una sociedad donde la imagen manda. Está más que comprobado que un buen aspecto estético mejora el estado de ánimo de un individuo, y a la inversa. Tal es así, que hoy la estética llega a considerarse una función.

A usted, ¿qué aspectos de su profesión le proporcionan mayor satisfacción?

Cuando se trata de un problema reconstructivo, solucionar un problema de salud o mejorar una función minimizando las secuelas; y en Cirugía Estética, obtener un resultado estético óptimo en cuanto a forma y volumen.

¿Cuáles son los tratamientos más demandados?

El aumento de mama con implantes y la liposucción. En nuestro entorno, la reducción de mamas también es un motivo frecuente de consulta; y, como curiosidad, la cirugía estética genital está ganando terreno en los últimos años.

Parece que estas cirugías no son ya sólo cosa de mujeres…

Cada vez más hombres deciden someterse a procedimientos de cirugía estética, y es que el ideal de imagen impacta en ambos sexos. Lo que son algo distintos son los motivos de consulta, pero en ambos radica una mejoría de la imagen corporal.

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