La temperatura de las palabras /
José María Cumbreño

Cuando muchos países latinoamericanos luchaban por su independencia, podía parecer chocante ver en el ejército español a soldados con rasgos indígenas. Sin embargo, los indígenas tenían claro que tanto les daba vivir bajo el dominio de los blancos españoles como hacerlo dominados por los criollos, es decir, por los blancos hijos de aquellos españoles. Así que, visto lo visto, mejor quedarse con lo malo conocido.

Estos días da la impresión de que no hay más noticias que el posible referéndum en Cataluña. En el fondo, da lo mismo que consiga ser independiente o que continúe perteneciendo a España. Nada de lo esencial cambiaría. Los de siempre seguirían mandando y los de siempre seguirían obedeciendo.

En una esquina del ring, tenemos al bloque que forman los potentados españoles; en la otra, el que componen los potentados catalanes.

Sea cual sea el resultado, la banca gana.

El nacionalismo es una descomunal patraña, una gigantesca mentira, un ardid que los poderosos han utilizado para que los desgraciados luchen y se maten entre sí por los intereses de los ricos.

El periodista mexicano Juan Carlos Ortega publicaba, hace unos días, un artículo en la revista Proceso en el que afirmaba, con toda la razón, que “los ciudadanos no somos la prioridad de la clase política”. En su artículo se preguntaba por los responsables de haber construido (y permitido que se construyeran) edificios sin ningún tipo de control. Luego, en la televisión, los políticos mexicanos de todos los partidos intentaban justificarse por haberse negado a donar a las víctimas del terremoto parte del presupuesto en publicidad para las próximas elecciones.

En fin. Nada nuevo.

Por cierto, mientras la prensa hacía todo lo posible por tenernos entretenidos con lo de Cataluña, se declaraba un incendio en la Ciudad de la Justicia de Valencia en el que se ha destruido documentación relacionada con alguno de los juicios a los que se enfrenta el PP.

No existe más patria que el dinero.

A la postre, ambas banderas tienen los mismos colores.                                                                              


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