Tiempos posmodernos
Víctor Gabriel Peguero

El pasado viernes se aprobó, en el Pleno de la Diputación de Cáceres, un plan que forma parte de las medidas contra el despoblamiento de la provincia de Cáceres.

En este caso, se destinan cerca de 700.000 euros a la novedosa medida de: contratar a más gente, 14 técnicos para cubrir unas necesidades que, ojo, aún no se conocen del todo porque se están redactando cosas. Pero no pasa nada, de momento se va montado una nueva área.

Uno de los problemas más graves de la provincia, y de Extremadura en general, es el excesivo peso de la administración pública. La mayor parte de la actividad de la región, o es pública, o está directamente relacionada con lo público. Por otra parte, España tiene una malísima puntuación en los índices internacionales de eficiencia en el gasto público. Dicho de otra forma, la clase política ocupa gran parte del espacio que le corresponde a la sociedad civil, lo ocupa mal, y ni si quiera sabe qué hacer ahí.

Uno de los problemas más graves de la provincia, y de Extremadura en general, es el excesivo peso de la administración pública

Lo que sí se hace con ahínco es poner nombres llamativos y presentar ante los medios estos grandes proyectos. “Diputación desarrolla”. Así se llama tan ambicioso plan. Curiosamente, el desarrollo de los municipios de la provincia es una de las principales competencias de una diputación. Pero ahora, por alguna razón, esto es nuevo. Tal vez el plan podría haber sido bautizado como “Diputación hace lo que se suponía que debía hacer en general”. El problema, claro, es que no hace lo que debe hacer, que es garantizar el desarrollo trabajando en un modelo de provincia sostenible, basado en los recursos de Cáceres y en el valor que puede, la sociedad, aportar a esos recursos.

Tal vez suceda que justo faltaran estos nuevos 14 trabajadores para poder trabajar en un modelo de provincia escalable y sostenible. Con 13 más no habría sido suficiente. Con 15 iríamos sobrados. Con los 1.000 empleados que ya estaban en la Diputación casi, pero es que no llegábamos.

En resumen, lo nuevo es hacer lo de siempre. Lo de siempre, es que no funciona lo que hacemos. Pero es que el clientelismo lo aguanta todo.


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