leydedependencia

Lunes de papel /
Emilia Guijarro

Se han cumplido diez años de la aprobación de la Ley de Dependencia, y ya ha pasado un tiempo suficiente para saber que es lo que ha dado de sí una ley tan importante, que nos puso en igualdad con otros países de nuestro entorno. Hasta el año 2006 España carecía de una ley que protegiese a las personas en situación de dependencia, en definitiva a aquellas personas que necesitan ayuda en distinto grado para realizar las actividades de la vida diaria. Aquella Ley fue una bolsa de oxígeno, con la que el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, mejoró las condiciones de vida de los más vulnerables de la sociedad. Se creaba un pilar básico del Estado de Bienestar.

Esta ley generó servicios, derechos y mucho empleo estable y de calidad. Muchas mujeres empezaron a cotizar a la Seguridad Social por primera vez. Y muchas personas dependientes vieron reconocido el derecho a ser atendidos con dignidad. Pero cuando llegó la crisis, el partido popular le dio un hachazo económico de 2.865 millones de euros, que prácticamente la dejo derogada. Dicen los expertos que el gasto medio de una persona dependiente es de 8.500 euros anuales, de los que 7.000 los aportan las Comunidades Autónomas y 1.500 la Administración Central. La desproporción es enorme, y de ahí las diferencias entre unas Comunidades y otras a la hora de prestar sus servicios. Hoy un millón doscientas mil personas en nuestro país están en situación de dependencia y trescientas cincuenta mil personas se encuentran en lista de espera para recibir sus servicios. Para ellos ha sido la oportunidad perdida, la vulneración de sus derechos, el desprecio a su dignidad. En estos años hemos visto de todo, casos sangrantes, que han provocado la impotencia y el sonrojo.

Esta semana, que estamos de aniversario, se suceden las celebraciones, pero entre todas , yo me quedo con la que ha protagonizado el Observatorio Estatal de la Dependencia, que ha pedido a los grupos políticos del Congreso que firmen un Pacto de Estado por la Dependencia que se resumen en cinco compromisos: A nivel económico, llegar a la financiación que le corresponde a la ley antes de los recortes; a nivel humano, suprimir la lista de espera en un plazo máximo de dos años; a nivel político, llegar a un acuerdo para una financiación estable, así como evitar la derogación encubierta a través de reales decretos como ha hecho el gobierno de Rajoy en cuatro ocasiones; y por último, que cualquier modificación se produzca en el Congreso con el mismo consenso con el que se aprobó la ley.

Esos cinco puntos harían enderezar el rumbo de una ley que generó mucha ilusión, mucha dignidad, y mucho empleo. Ojalá sea ese el regalo de cumpleaños que necesita la ley de la dependencia.


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