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Día de Reyes

De Cáceres de toda la vida /
José María Saponi

El día de Reyes es el de la espera ilusionada por todos, la tradición cristiana dice que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, tres Magos de Oriente acudieron para rendirle homenaje con la entrega de oro, incienso y mirra, regalos de gran simbología, los magos de Oriente que visitaron al hijo de Dios: Melchor, Gaspar y Baltasar, eran reyes de países lejanos a quienes el espíritu santo les mostró el camino a Belén por medio de una estrella para llegar al pesebre donde se encontraba el niño Jesús en su nacimiento.

Cada 6 de enero se celebra el Día de los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar, tres hombres que visitaron al niño Jesús a pocas horas de nacer, fueron guiados por una estrella para adorarlo y llevarle tres regalos: oro, incienso y mirra. Las escrituras cuentan que los magos al llegar al pesebre preguntaron “¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido?, Porque su estrella hemos visto en el Oriente y venimos a adorarle”. Habían   realizado un largo recorrido, un viaje largo sin darse importancia por ser hombres de autoridad y riquezas, pues su única intención era ver y adorar al Mesías.

El texto bíblico señala los tres elementos obsequiados por los Reyes Magos. “le ofrecieron como presentes: Oro, incienso y mirra”, colocándolos a los pies del recién nacido. (Le obsequiaron oro en señal de tributo como rey, incienso como Dios y mirra como Hombre), así es como nos lo han explicado desde siempre.

Melchor un hombre anciano, de cabellos y larga barba blancos, procedente de Europa, le trae la Mirra: es una sustancia rojiza aromatizada común en medio Oriente para la elaboración de perfumes, que en aquellos tiempos era utilizada para el aceite de la santa unción, para uso santísimo y como bálsamo para la santa sepultura. La mirra entonces representaba aflicción, dolor, angustia, tiempos de amargura, sufrimiento y muerte de Cristo. La mirra vino a ser el símbolo de “humillación plena” en la vida de Cristo. La mirra es el símbolo del hombre.

Gaspar, el más joven de los tres reyes magos, procedente de Asia entrega el Incienso: Es una preparación de resinas aromáticas usado en algunos casos para rituales religiosos. En aquel entonces se quemaba en el Tabernáculo de Moisés y en el Templo de Salomón sobre el altar de oro del incienso. Tenía un simbolismo en sí mismo muy profundo y espiritual. Tenía que ser quemado en el santuario cada día y cada noche como ofrenda agradable al Señor. El incienso era un símbolo de la oración, según ambos Testamentos (Salmo 141:2; Apocalipsis 5:8) y era algo muy preciado y costoso. Este incienso era colocado en una vasija llamada incensario en la cual también se colocaba el fuego para que ardiera en el altar. El altar del incienso, el incensario de oro y el incienso simbolizaron la mediación de Cristo, su posición sacerdotal y su intercesión por el hombre. El incienso es el símbolo de Dios.

Baltasar (Serakin) un hombre de raza negra procedente de África entrega el Oro, el más preciado de los metales. Es símbolo de realeza, dignidad, soberanía y autoridad. Representa posición, gobierno y dominio. En resumen, el oro entregado por los magos a Jesús eran un reconocimiento de su realeza; el incienso, un homenaje supremo a su divinidad y la mirra, un anuncio a sus padecimientos como Redentor de la humanidad.

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