En encuentros como este nos miramos a la cara y nos preguntamos si estamos yendo donde queremos ir. Como empresas, como políticos, como ciudadanos. El único trayecto que nos lleva a algún sitio es el que hacemos juntos. Las conquistas si no son sociales, no son conquistas. Y entre tanto ruido, entre tanta confrontación y crispación… ¿dónde podemos encontrarnos? En la cultura. El único lugar donde todos nos sentimos a salvo.

Estamos inmersos en un proceso de cambio. El mismo que nos supone pasar del motor de gasolina al eléctrico. Ahora somos el híbrido. Una transformación que requerirá asumir riesgos y anticiparnos, como en todo gran cambio histórico. Para eso necesitamos las mismas herramientas que el resto: en comunicaciones, en infraestructuras, en inversiones públicas, en planes de desarrollo y empleo… porque es de locos pretender que seamos competitivos con una espada de madera. Porque también para los cambios hay que estar preparados.

“Sin independencia económica no puede existir independencia ideológica ni libertad de expresión”

La energía ni se crea ni se destruye. Se transforma. Los medios, a caballo entre dos mundos, son incapaces de sostenerse económicamente por sí solos. Y créanme, sin independencia económica no puede existir independencia ideológica ni libertad de expresión. No podemos acudir a las administraciones para que alivien nuestra cuenta de resultados porque el precio es demasiado alto. La tentación de influir es muy poderosa. Y no serán medios de comunicación, serán hojas parroquiales al servicio de su amo, el mejor postor.

Por nuestra parte, seguiremos ejerciendo nuestra particular resistencia pacífica. Semana a semana. Proyecto a proyecto. Porque más allá de nuestras diferencias, nos une el amor por esta tierra, por la cultura y la libertad.


DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here