Me preguntáis ¿Circe cómo se hace una bruja?, ¿es por un don? No y sí. Sin duda es un don encontrar y continuar el camino, pero recodad que nadie va a las olimpiadas sin entrenar mucho. El camino de la vida es el mismo camino que transita la muerte, y para llegar con bien a un fin se recorren, y se recogen, experiencias y aprendizajes, estudio, estudio y estudio.

Hay varias etapas entre las mujeres sabias, desde el nacimiento hasta la aparición de la primera regla. La niña, física y psíquicamente dependiente, mentalmente receptiva, que absorbe todo tipo de enseñanza. La mujer, que desarrolla la autoconfianza aprendiendo a través de la experiencia personal, desarrolla sus propias respuestas emocionales y mentales, y elige sus relaciones. La madre, que al cruzar la frontera entre la vida y la muerte con el parto, se transforma y aprende la disciplina del sacrificio: cuerpo, tiempo, psique, conocimiento, vida social, condición económica, relaciones y valores. Entregan a esta tarea su vida, pero terminado ese ciclo la bruja ha de tomar tres caminos si quiere logra su auto-maestría que la llevará a una mayor sabiduría.

El camino de la Recogedora y el de la Ritualista se unen en uno para desarrollar poderes especiales de observación y discernimiento, en recolectar, conocer y estudiar los efectos de plantas en el conocimiento de las estaciones, del clima, de la astronomía y de la curación. Se requiere paciencia, poder de observación y la voluntad de aprender. La Sanadora, el camino desemboca naturalmente en ayudar a los demás de forma emocional o física, es fundamental conocer técnicas y elementos pero, sobre todo, acercarse sin juzgar a la persona, a su familia, a su condición espiritual, mental, física, ambiental y social, y encaminarlo a su propio proceso de curación emocional. La Chamana es también muy consciente del espíritu que hay tras la planta, la roca o el cristal, y de las diferentes energías. Siempre hay que dar las gracias y al hacerlo bien aparece la Maestra que se vuelve transmisora de sabiduría espiritual y social. Cuando el tiempo pasa, y la maestra se hace sabia, alcanza el equilibrio que es ahora parte profunda de ella, así como el sentido del humor, la conexión espiritual, la fuerza, y la disciplina que necesita para canalizar el poder espiritual sin causar daño a sí misma ni a los demás.


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