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Cualquier tiempo pasado fue mejor

Con ánimo de discrepar /
VÍCTOR CASCO

Un Médico de Familia inglés, llamado Ronald Gibson, comenzó una conferencia sobre conflicto generacional, citando estas cuatro frases: “Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos.” “Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país, si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable y desenfrenada.” “Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos.” “Esta juventud esta malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura.”

Después de enunciar las cuatro citas, el Doctor Gibson, observaba como gran parte de la concurrencia aprobaba cada una de las frases. Aguardó unos instantes a que se acallaran los murmullos de la gente comentando lo expresado y entonces reveló el origen de las frases, diciendo: la primera frase es de Sócrates; la segunda es de Hesíodo; la tercera se le atribuye a Euripedes;  la cuarta estaba escrita en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia (actual Bagdad) y con más de 4.000 años de existencia;

Y ante la perplejidad de los asistentes, concluyó diciéndoles: “Señoras Madres y Señores Padres de familia: relájense, que la cosa siempre ha sido así.

Las citas, muy probablemente, sean apócrifas e incluso inventadas. Por ejemplo, es muy improbable el uso del término “tirano” por Platón en sus diálogos socráticos en ese contexto, teniendo una significación en su época distinta a la nuestra. Lo que sí es completamente cierto es la crítica griega en el siglo V a.P. al apego al lujo de los jóvenes y su vida disoluta. Eurípides juega con muchos de esos estereotipos, presentando a jóvenes borrachos, juerguistas, que iban detrás de hetairas mientras sus padres, avaros, huraños y cortos de mollera se enfadaban, al tiempo que sufrían bromas y eran objeto de risa – sobre todo por parte de sus esclavos. Pero al final el mundo no acabo con los jóvenes y en todo momento, y en todo lugar, los padres consideran que cualquier tiempo pasado (su tiempo, claro) fue mejor y los jóvenes, cuando crezcan y sean padres, dirán que cualquier tiempo pasado (su tiempo, claro) fue mejor.

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