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Cáceres, España
domingo, abril 22, 2018

Vida de perros

La amistad y la palabra Enrique Silveira Habíamos quedado como otros muchos días para hacer deporte. Llegó un poco tarde y cariacontecido; me alarmé. Pensaba que...

Un buen patriota

La amistad y la palabra Enrique Silveira Soy un patriota porque me enardezco cuando la selección española de cualquier especialidad obtiene un sonoro triunfo. Grito como...

Misas sin Iglesias

La amistad y la palabra/ Enrique Silveira Apenas había llegado a la adolescencia cuando decidí renunciar a la misa de los domingos. No dejaba de ser...

Pueblos sin alma

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Desde la loma situada en la misma entrada del pueblo, divisaba Gervasio las casas entre las que había...

Biencasado

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Nada más llegar al bar donde solíamos acampar los sábados, me encontré con un conocido que sobrevolaba las...

Con los pies en el suelo

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Tiempo atrás leí en uno de los diarios más apreciables de España una entrevista a Javier Sardá, personaje...

Concertados, o sea, público

La amistad y la palabra / Enrique Silveira En respuesta a un compañero, José María Cumbreño Me atrevo a tutearte, José María, porque tenemos muchas cosas en...

Miedo y esperanza

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Recordaba Marién aquel desventurado día en el que conoció de verdad el miedo. No pasaron muchos minutos hasta...

Dependentistas

La amistad y la palabra / Enrique Silveira No se elige aquello con lo que se ha de convivir en el momento de nacer. Te encuentras...

Mejor con un apretón de manos

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Ser profesor me ha gustado siempre. Como todas las profesiones, tiene cosas buenas y otras que no lo...

Aire fresco

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Miró Juan Gañán incrédulo al camarero que le ofrecía la carta de vinos. Nunca había visto una, no...

Banderas afiladas

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Siempre se escudriña en lo protagonizado por los que pueblan nuestro árbol genealógico, aunque no se sabe bien...

Gran Teatro

La amistad y la palabra / Enrique Silveira El cine era por entonces una convocatoria ineludible. No resultaba barato, sobre todo para las menesterosas arcas de...

La peor enfermedad

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Me lo encontré una tarde mientras paseaba. Hacía mucho que no nos veíamos. Me sorprendió su aspecto, porque...

Cautivos de la publicidad

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Acosados, perseguidos, asediados, hostigados, acorralados, atosigados y, tras soportar con resignación esta larga lista de desventuras, molestos, importunados,...

Abrázame y no digas nada

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Supe que debía ir al tanatorio cuando devolvimos a mi padre a la tierra. Hasta ese instante...

Animales políticos

En la inolvidable escena de Gladiator, una de las mejores creaciones de Ridley Scott, Cómodo implora a su padre, Marco Aurelio, el último de...

Imitar lo bueno, desterrar lo malo

La amistad y la palabra / Enrique Silveira No somos muy bien recibidos los españoles en nuestros periplos por Europa. Nuestras costumbres chocan irremediablemente con las...