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Cáceres, España
viernes, noviembre 17, 2017

No dejes de hablarme

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Cuando nació, su madre no dejaba de decir que tenía aspecto andino, como si no hubiera conseguido a...

La peor enfermedad

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Me lo encontré una tarde mientras paseaba. Hacía mucho que no nos veíamos. Me sorprendió su aspecto, porque...

Si Raquel me quisiera…

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Miro el móvil porque me da que son más de las ocho. Aún no ha amanecido y los...

Biencasado

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Nada más llegar al bar donde solíamos acampar los sábados, me encontré con un conocido que sobrevolaba las...

Misas sin Iglesias

La amistad y la palabra/ Enrique Silveira Apenas había llegado a la adolescencia cuando decidí renunciar a la misa de los domingos. No dejaba de ser...

Litigios sobre ruedas

La amistad y la palabra / Enrique Silveira No corren buenos tiempos para F. Alonso. El otrora campeón no consigue llamar la atención de los medios...

Imitar lo bueno, desterrar lo malo

La amistad y la palabra / Enrique Silveira No somos muy bien recibidos los españoles en nuestros periplos por Europa. Nuestras costumbres chocan irremediablemente con las...

Pueblos sin alma

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Desde la loma situada en la misma entrada del pueblo, divisaba Gervasio las casas entre las que había...

Al pan, pan

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. Como suele ocurrir, la...

Vida de perros

La amistad y la palabra Enrique Silveira Habíamos quedado como otros muchos días para hacer deporte. Llegó un poco tarde y cariacontecido; me alarmé. Pensaba que...

Mi única decisión

La amistad y la palabra Enrique Silveira Paseaba Juan Humilitas por donde siempre lo había hecho. Recorría, cuatro veces por semana, metódicamente, el mismo trayecto que...

Dependentistas

La amistad y la palabra / Enrique Silveira No se elige aquello con lo que se ha de convivir en el momento de nacer. Te encuentras...

Solo un niño

La amistad y la palabra Enrique Silveira Despierto bruscamente del inesperado sueño. El cansancio me ha vencido y, acomodado entre los brazos, sobre el libro de...

Guardiolismo ilustrado

La amistad y la palabra Enrique Silveira Una de las cualidades que Guardiola lucía como jugador resulta imprescindible si deseas acomodarte entre los aventajados...

Gran Teatro

La amistad y la palabra / Enrique Silveira El cine era por entonces una convocatoria ineludible. No resultaba barato, sobre todo para las menesterosas arcas de...

Con los pies en el suelo

La amistad y la palabra / Enrique Silveira Tiempo atrás leí en uno de los diarios más apreciables de España una entrevista a Javier Sardá, personaje...

Buenos días, caminante

La amistad y la palabra Enrique Silveira Me gusta caminar, como a Machado, pero no comparto su talento literario ni, por fortuna, su angustia vital. A...

No me dejéis solo

La amistad y la palabra Enrique Silveira Noté mi enfermedad en su lenguaje gestual. Hacía tiempo que no nos veíamos pero estaba seguro de que...