Dudas de papel
Goyo Tovar

Pasados los días del capirote, habiéndose asumido la penitencia, la gente se ha desprovisto de los cucuruchos cónicos y del antifaz y podemos entonces presentarnos ya, de nuevo, con el rostro al aire. Recordemos que la semana de los dolores, antes de la santa semana, bien que pudimos conocer las caras limpias de expresión certera en los asuntos que en algo preocupa al vecindario nacional. Uno de los asuntos quedó espléndidamente definido por las caras de algunos parlamentarios catalanes a lo largo del aburrido y fastidioso discurso del aspirante a honorable Presidente de la General Catalana. El señor Turull y sus cercanos seguidores mostraban sin capirote la convicción de que, además de no servir para nada lo que decían y votaban, a las pocas horas los encargados de la Justicia les confirmarían lo que sus caras anunciaban y proclamaban: los delitos del estío, reverdecen en primavera. En la capital del reino, la señora responsable de la comunidad de Madrid, se vio afectada por un delicado trío de circunstancias: un TFM, una gripe y una explicación tras un capirote de plasma. Desconozco si ese es el orden exacto de los sucesos pero las pocas veces que pude apreciar el rostro público de la dirigente explicando cómo se había producido la historia del removido máster, no era capaz de apreciar -en ella- ni rabia controlada ni cabreo educado. Mis dudas se multiplicaron por mil con la aparición del señor rector y dos profesores con caras de póker que al parecer condujeron, leyeron y calificaron la maestría del trabajo que, cuando esto escribo, sigue sin aparecer.

Quedo con la pena de no haber visto la cara de Puigdemont cuando la policía alemana le dice que está retenido

El poderoso imán de las imágenes, puede ser también utilizado para fomentar el nacimiento de otras ideas y palabras que no son fáciles de ocultar; de hecho, la imagen de una cara nunca necesitó de mil palabras. Dicen algunos que el conflicto de Cataluña no se va a resolver por vías judiciales o policiales, precisamente ahora eso se dice, ahora que la sociedad está harta de malos políticos. Parece que lo mismo sucederá con el conflicto del trabajo de Fin de Máster de C. Cifuentes. Quedo con la pena de no haber visto la cara de Puigdemont cuando la policía alemana le dice que está retenido y que debe dormir en prisión para que el lunes santo se presente ante


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