El artista mexicano Mario García Torres expone cuatro instalaciones en el centro de Malpartida de Cáceres.

El artista mexicano Mario García Torres expone en el Museo Vostell-Malpartida, hasta el 31 de enero de 2014, cuatro instalaciones que ha desarrollado dentro del proyecto ‘Campo Adentro’ que le ha llevado durante varios meses hasta Malpartida de Cáceres para reflexionar sobre la relación del arte en el mundo rural.

El proyecto ‘Campo Adentro’ es una estrategia cultural ideada por el artista Fernando García Dory, que plantea la posibilidad de conectar arte, agricultura y medio rural, y para ello establece un espacio de encuentro y debate entre artistas, intelectuales, agricultores y ganaderos, de tal manera que instituciones como Matadero Madrid o el Museo Nacional de Arte Reina Sofía acogen actividades, mientras diversos espacios rurales de toda España ofrecen residencias a los artistas, como el caso de Mario García en Malpartida de Cáceres. En concreto, lo que se puede apreciar en el museo instalado en el paraje natural de Los Barruecos es un conjunto de intervenciones ‘in situ’ realizadas por el artista como respuesta a la compleja y rica memoria del centro museístico.

El proceso de trabajo comenzó en 2012 cuando el artista mexicano visitó por primera vez la localidad y mantuvo encuentros con la viuda de Wolf Vostell, Mercedes Guardado, y consultó el Archivo Happening Vostell, para después plasmar sus reflexiones en la obra que ahora se puede contemplar a partir de este jueves, cuando se inaugure la exposición. Se trata de un diaporama, una escultura, una pieza sonora y un ‘décollage’, una técnica inventada y utilizada ampliamente por Vostell, con las que Mario García no pretende “reclamar un espacio propio en el museo”, sino que el visitante “se encuentre pequeños gestos que hagan de la exposición permanente algo más interesante”, señala el artista.

Instalaciones

Así, la obra ‘Tercera visión’ es un video monocanal sin sonido que reflexiona sobre la idea de ‘lo remoto’ a partir de la sucesión de textos e imágenes fijas de la vida subacuática de la charca del Barrueco de Abajo, mientras que otra instalación es una escultura de bronce que representa lámparas de neón y que se exhibe a cielo abierto. La tercera obra es un ‘décollage’ impreso sobre tela que funciona con un dispositivo tautológico o autorreferencial sobre esta técnica artística, y la cuarta pieza es un montaje sonoro que hace referencia al primer encuentro de Wolf Vostell con el paisaje cacereño de Los Barruecos.


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