La temperatura de las palabras
José María Cumbreño

La feria del libro que acaba de terminar ha demostrado, una edición más desde hace ya demasiadas, que no es digna de una ciudad que alguna vez soñó con ser capital europea de la cultura y que cuenta con una nutrida población universitaria. Me preocupa mucho el desdén con que el ayuntamiento trata las cuestiones de la cultura, especialmente los asuntos relacionados con lo literario. Por ejemplo, sigo sin entender por qué la concejalía de cultura delega en la Institución Ferial de Cáceres (IFECA) la organización de la que debería ser una de las actividades culturales más importantes que aquí se celebran. He escrito “delega” cuando en realidad debería haber escrito “escurre el bulto”. No es de recibo. Si una concejalía de cultura no se ocupa de la feria del libro, ¿para qué sirve? IFECA (una institución creada para gestionar todas las ferias de Cáceres) hace lo que puede, pero resulta evidente que los programas que elabora no están a la altura.

Quizá sea el momento de tomarnos esto en serio y entregar la dirección de la feria a personas que de verdad sepan de libros

Hablemos de números. Mientras que la feria del libro de Cáceres cuenta con un presupuesto de 22000 euros (8000 los pone un banco), la de Badajoz cuenta con 168000. A mí me da hasta vergüenza. Es decir, que el ayuntamiento de nuestra ciudad pone 14000 euros para sacarla adelante. Con algo menos organizábamos Centrifugados y teníamos para traer a unos cien editores y escritores de todo el ámbito hispanohablante. No olvidemos, además, que a la mayoría de los escritores cuyos libros se presentan en la feria no se le paga nada y que a los libreros se les cobra por el alquiler de las casetas ¿Y entonces? ¿En qué se va el dinero? Con todo, la principal cuestión es la de la escasísima calidad de los programas que consigue confeccionar IFECA. Desde el punto de vista literario, me parece injustificable que se presenten autoediciones o que el obispo todos los años ocupe un espacio que debería reservarse sólo a quien se lo ganase por sus méritos artísticos. La foto que los medios publicaron de la inauguración demuestra que la de Cáceres será una feria, pero no sé si del libro. Porque a ver cómo se explica que en ella posen cuatro señores con uniforme. Yo, por lo menos, no comprendo qué pinta el ejército, la policía nacional y la guardia civil en esa fotografía.

La del año que viene será la vigésima edición. Quizá sea el momento de tomarnos esto en serio y entregar la dirección de la feria a personas que de verdad sepan de libros, sea mediante un concurso público, sea mediante la creación de un consorcio en el que los libreros, el concejal de cultura, la Editora Regional, la Asociación de Escritores Extremeños y las personas que durante el resto del año mantienen viva la cultura literaria de la ciudad releven a IFECA. Ojalá.


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