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Si te viera Schopenhauer /

SERGIO MARTÍNEZ/

La ley de convivencia y ocio de Extremadura ha puesto en un verdadero aprieto a los hosteleros de Cáceres y de toda Extremadura. La ley prohíbe beber en la calle excepto en terrazas y veladores. Es decir, que si estas en un bar tomando una cerveza y éste no tiene terraza, si sales a la calle con la misma, estás incurriendo en una infracción grave. Y además, la multa recae en el hostelero no sobre el consumidor. El pasado fin de semana la policía local aplicando esta normativa realizó nada menos que 15 denuncias en la zona de la calle Pizarro a razón de 300 euros cada una.

Evidentemente, aquí entraríamos en el eterno debate del descanso y el derecho al ocio. Cabe destacar que Extremadura tiene una ley de horarios más restrictiva que Castilla y León o Andalucía que permite a sus bares cerrar una hora más tarde. Pero no quiero centrarme en este aspecto, quiero centrarme en el aspecto de qué ciudad queremos y las repercusiones de esta ley para la ciudad de Cáceres.

Se supone que Cáceres, relegada tanto por Mérida como por Badajoz, a un segundo plano comercial e industrial, tiene su objetivo en convertirse en un referente turístico de la región. Para ello ya dispone de una oferta monumental, patrimonio de la humanidad. Además, gracias al impulso de la Capitalidad Gastronómica el año pasado, la ciudad ha visto mejorada su oferta gastronómica. Pero resulta que su ocio con esta ley queda mermado, ya que la única calle con cierta vida y atractiva para el turista como es la calle Pizarro se ve amenazada por esta ley y sus denuncias.

Y es que Cáceres no es Finlandia. Nosotros disponemos de un clima propicio para estar en la calle, para vivirla y disfrutarla casi todo el año. No necesitamos estar recluidos dentro de un pub como si fuéramos finlandeses o escoceses. Uno de los mayores atractivos de muchas ciudades es tapear y alternar en calles como la del Laurel en Logroño, en el Tubo de Zaragoza, en la calle Navas de Granada, la Calle Alfileritos de Toledo o la calle Ledesma en Bilbao. Sinceramente, no me imagino a ningún policía multando en ninguna de estas calles porque te estas tomando una cerveza, vino o copa en la calle. Forman parte del atractivo de la ciudad, y de hecho, se potencian en sus rutas y mapas turísticos.

Creo que el esfuerzo policial y de la normativa legal debería ir encaminado no en acorralar el hecho o no de beber en la calle, sino en los permisos legales, cumplimientos de horarios o en el alta de sus trabajadores, o en prohibir el botellón. Para una ciudad como Cáceres, en el que el turismo tiene un peso enorme en su economía se debería de realizar un esfuerzo por tener una oferta atractiva que conjugue los tres elementos esenciales de la oferta turística: patrimonio, gastronomía y ocio.


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