Con ánimo de discrepar
Víctor Casco

Los calabozos de la Jefatura de Policía en Madrid siguen presentes en las pesadillas de quienes tuvieron la desgracia de transitar por ellos. Allí, la policía política de Franco torturaba a hombres y mujeres cuyo único delito era el de ansiar la democracia y la libertad y militar en alguno de los partidos políticos prohibidos por el Dictador; todos, a excepción de su Movimiento fascista, Falange Española y de las JONS. Entre aquellas siniestras paredes se estuvo pegando, violando, agrediendo y humillando a personas incluso cuando el General felón por fin había muerto y su cuerpo estaba pudriéndose en el Valle de los Caídos.

De las ventanas de algunos de sus pisos cayeron – “accidentalmente” en la jerga de la dictadura – varios detenidos. No se ahorraba en nada. Digámoslo claro: no se ahorraba en sangre. Todo estaba permitido para que “cantasen”, rebelando el nombre de otros compañeros de partido. Entre los más sádicos de los torturadores destacó uno: Billy “El Niño”. Un sinvergüenza, un criminal, una bestia.

La justicia española le otorgó el velo protector. Dijeron que la amnistía le excusaba de sentarle en el banquillo

40 años después de ser salvajemente torturadas por este monstruo contemporáneo, algunas de sus víctimas lo llevaron a los tribunales. De inmediato, la justicia española (constituida en reserva espiritual del franquismo), le otorgó el velo protector. Dijeron que la amnistía le excusaba de sentarle en el banquillo. Y cuando un tribunal argentino lo reclamó porque los delitos cometidos contra los Derechos Humanos no prescriben y no caben amnistía para ellos, el Tribunal Supremo impidió su extradición.

Protegido, Billy el Niño pasea tranquilamente por Madrid, por uno de sus barrios de lujo, porque hoy además sabemos que el Estado le concedió una medalla al mérito y su pensión – la suya sí – se ha revalorizado hasta un 15%. Es el mismo Estado cuyo gobierno se niega a retirar el Título de Ducado de Franco porque es “honorífico”. Honores para el genocida.

Quienes reclamamos Memoria Democrática, no queremos venganza. No deseamos que Billy el Niño sufra lo que sufrieron sus víctimas, porque a nosotros sí nos repugna toda forma de tortura. Pero pedimos dos cosas de justicia: que los símbolos de la dictadura de Franco sean retirados y que los criminales del franquismo sean juzgados por sus crímenes perpetrados durante 40 largos e interminables años.  


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