¿Habías estado alguna vez en Cáceres?
Estuve hace muchos años de visita turística, 10 ó 15 años, y tengo un recuerdo muy bonito, es preciosa. Se come muy bien y hay gente maravillosa. Tenía ya ganas de volver.

La gala de entrega este año tiene un recuerdo para Reyes Abades, ¿Qué referencias tienes del él?
Le traté puntualmente porque la función del especialista en las películas se limita a un día o dos sobre las escenas más potentes. Pero sí que es verdad que en lo que le traté era muy campechano, encantador. Este tipo de profesionales, que en realidad son los que más admiro, hacen que lo más difícil parezca fácil. Es ese tipo de gente que nunca se está pavoneando de lo que hace. Esa es la gente que más admiro, la gente que es humilde en la actitud y grande en la práctica. Así era Reyes Abades.

Muchos de tus personajes son gente corriente, ¿cómo consigues que sean tan creíbles?
Creo que es esencial la película. Las películas que hablan del mundo en el que vivimos son las que merecen la pena ser filmadas. Para conseguir que los personajes sean de verdad intentas investigar. Busco gente de la vida que puedan tener puntos en común en el personaje Con la película ‘Canibal’ estuve dos meses con un sastre. Las interpretaciones hay que crearlas durante la vida, desde algo creíble y real. Necesito creerme que soy esa persona y que no es un representación.

Las películas que hablan del mundo en el que vivimos son las que merecen la pena ser filmadas

Has recibido el San Pancracio por ‘Abracadabra’ que es una especie de comedia, pero estamos acostumbrados a verte en dramas, ¿te ha sorprendido el reconocimiento?
Un premio siempre sorprende porque no lo piensas. No piensas en… a ver si me dan el San Pancracio al año que viene, no. Y yo matizaría que la película es un poco inclasificable, tiene una parte de comedia, pero tiene otra parte. Me atrevería a clasificarla de género híbrido. En este caso siempre hay un sambenito con la comedia, pero en realidad lo más difícil es hacer comedia.

¿Para ti entonces es más difícil hacer comedia que drama?
Yo qué sé, yo no tengo ni puta idea. Intento hacer drama y me queda comedia, intento hacer comedia y me queda drama. Solo sé que no sé nada, pero en general admiro mucho a la gente que hace reír a la gente.

En esta película tu personaje es hipnotizado, ¿tú crees en la hipnosis?
La hipnosis no es una cosa que, por ejemplo, yo hable contigo y te hipnotice, sino que tienes que entrar. Yo me he sometido a ejercicios de hipnosis y de repente no podía cerrar los dedos. Hubo cosas que sí funcionaron, pero tienes que entrar en el juego.

Pregunta obligada, la mujer se ha echado a la calle para reivindicar la igualdad y campañas como el #MeToo en Hollywood han dado visibilidad al problema, ¿qué ha pasado o qué está pasando en el cine?
Venimos de una cultura machista, el régimen anterior relegaba a las mujeres, sobre todo a las mujeres pobres, a un segundo plano. Yo lo viví con mi madre. Ella no pudo ir a la escuela y prácticamente era analfabeta. Ahora estamos recuperando ese terreno, es una cuestión de desandar el camino cultural. Yo creo que la única revolución posible nunca será violenta sino lenta pero llena de valores, con educación y con cultura.

¿Has presenciado alguna situación incómoda en la que a una compañera se la tratase mal?
No la recuerdo como tal y es probable que la haya presenciado, pero es un hecho evidente que vivimos en un mundo machista. Yo creo que lo he comentado varias veces y quien me conoce sabe que lo digo en privado: desde hace diez años hasta hoy he tenido una década prodigiosa con un montón de premios, entre ellos el gran San Pancracio, y esto ha sido posible porque soy un hombre y porque hay muchos papeles para hombres. Yo recuerdo que en ‘Balada Triste de Trompeta’ yo tenía 42 años y la que hacía de mi pareja, que era Carolina Bang, tenía 25 y nadie que vio la película se planteó qué pasa aquí. Si pasa al revés sí te lo preguntas.


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