¿Siempre quiso ser médico?
Sí, desde bien pequeñita lo tenía claro, y eso que no había nadie en la familia que se dedicase a la sanidad.

¿Y por qué eligió la Endocrinología?
Me parece una especialidad apasionante, con un campo muy desconocido, pero sin embargo muy importante a la hora de dar una atención integral al paciente.

Muchos relacionan esta especialidad sólo con dietas, pero un endocrino es mucho más ¿Podría resumir sus campos y patologías que trata?
Desafortunadamente esa es la realidad, sin embargo somos mucho más, diagnosticamos y tratamos diferentes problemas, como enfermedades del tiroides y de las glándulas suprarrenales, diabetes, infertilidad, baja estatura, trastornos del colesterol…

Pero sí que la obesidad les aporta muchas consultas. ¿Puede considerarse una enfermedad? ¿Cuáles son sus principales causas?
Por supuesto, su misma definición, una acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, implica que lo es. En cuanto a las causas, hay muchas; además de malos hábitos alimentarios y de ejercicio físico, también existen factores genéticos, orgánicos, socioeconómicos, psicológicos…

¿Son nocivos los cambios bruscos de peso?
Sin ninguna duda. Lo ideal es que tanto el aumento como disminución de peso sea gradual, progresiva y mantenida en el tiempo para evitar el famoso ‘efecto rebote’.

“No es cierto que evitando alguna comida se pierda peso; debemos realizar entre 5 y 6 al día”

¿Evitando alguna comida se pierde peso?
No. Debemos realizar entre 5 y 6 tomas al día incluyendo todo tipo de alimentos y controlando la cantidad de los mismos.

¿Qué opina de las ‘dietas milagro’?
Que suelen ser muy desequilibradas nutricionalmente, pueden dañar nuestra salud y no son efectivas ni se pueden mantener a largo plazo.

¿Es cierto que al dejar de fumar se engorda?
Suele pasar. Es cierto que el tabaco disminuye el apetito y la nicotina aumenta el consumo de energía, pero el aumento de peso suele ser secundario a un aumento en la ingesta con el fin de calmar la ansiedad que supone dejar de fumar.

La disfunción tiroidea es un trastorno que según estudios puede sufrir sin saberlo hasta un 10% de la población ¿Qué signos pueden hacer sospechar que se padece?

La disfunción tiroidea más frecuente es el hipotiroidismo, es decir, la disminución de actividad de la glándula tiroides, cuyos síntomas son a veces poco específicos, como cansancio, estreñimiento, piel seca, tendencia a engordar… En el lado opuesto estaría el hipertiroidismo, que produce lo contrario, con síntomas algo más significativos, como nerviosismo, temblor, pérdida de peso, diarrea…

“Al dejar de fumar se suele engordar, pero porque se aumenta la ingesta de comida para calmar la ansiedad”

¿Es posible prevenirlos?
En la mayoría de los casos no, aunque en algunos podemos hacer algo. La principal causa de bocio, es decir, de aumento de tamaño de la glándula tiroides, es el deficit de yodo, por lo que un adecuado aporte de este mineral en la dieta puede evitar el trastorno. También existen trabajos que han demostrado que la ingesta de selenio puede ralentizar la aparición de enfermedades autoinmunes del tiroides.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?
Existe cierta predisposición genética, y otros factores ambientales, como el estrés y el tipo de alimentación, hacen que se dispare la disfunción tiroidea.

Para terminar, ¿cómo ve el futuro de esta especialidad?
Desde mi punto de vista es una especialidad en auge, y prueba de ello es que la formación anual de especialistas en Endocrinología va aumentando de forma ininterrumpida desde el año 2000. Además del envejecimiento de la población, la alta prevalencia de enfermedades de gran impacto en la salud, como la diabetes y la obesidad, hacen que la especialidad tenga una amplia oportunidad de progreso.


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