Lunes de papel /
EMILIA GUIJARRO

El alargado brazo de Montoro va a dejar a dos velas a los españoles. Una nueva amenaza se cierne sobre los bolsillos de las familias, se avecina una subida escandalosa de la luz.

¿Volveremos al brasero de picón, a la estufa de butano, a la bolsa de goma con agua caliente?

¿Volveremos a aquellos tiempos grises de mi infancia de carámbanos y sabañones?

Porque las familias ya no pueden más. El tarifazo eléctrico nos va a dejar a dos velas.

Hay casas en las que hoy se pasa frío, porque calentar las habitaciones se ha convertido en un artículo de lujo.

Mientras en Europa hay países que evitan, que en los crudos días de invierno, se corte la luz por impago a las familias, ni tampoco se permite ejecutar desahucios, en España, no.

Aquí no, aquí la economía sin alma, echa a la calle a las familias, corta la luz y lanza a los Bancos de Alimentos, a la Cruz Roja, a Cáritas y a todas aquellas organizaciones que tratan de poner remedio y paños calientes a las miserias de tanta gente.

A esto unimos que se ha puesto un impuesto al autoconsumo a través de las placas solares, ya ni el sol brilla para todos. El sol sale para todos todos los días, pero en España país del sol por excelencia, el sol brilla solo para algunos, para el resto carbón y picón para el invierno.

Los médicos alertan de los riesgos para la salud de extensas capas de la población de esta pobreza energética, las enfermedades comunes y las crónicas de recrudecen por el frío, es un elemento añadido a los otros factores de riesgo, pero a los economistas de las grandes compañías no quieren que se les escape ni un solo céntimo, nada escapa a la voraz rapiña de las eléctricas


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